La comunión escolar, como ya se le conoce entre los técnicos del ministerio de Educación, podrá aumentar hasta medio punto la nota final de Matemáticas y se administrará en los mismos pupitres de los alumnos, a fin de evitar alborotos en las clases. “Para recibir a Dios no hace falta levantarse de la silla y empezar a corretear”, ha advertido Wert a los alumnos.

Los capellanes, que se irán incorporando a lo largo del próximo curso, tendrán la categoría Defcon 3 dentro de la escala de funcionariado, lo que significa que podrán interrumpir una clase para practicar un oficio religioso o incluso acortar la longitud de un rio que consideren demasiado largo. “Lo del Ebro es una barbaridad que no aporta nada a los chicos”, ha declarado Rouco Varela.

Aunque la comunión no será obligatoria en ningún caso, el ministerio de Educación recomendará a los Institutos que separen a los alumnos comulgantes en aulas más luminosas, y a los no comulgantes en otras, más pequeñas y húmedas. En ambos casos, se informa desde el ministerio, todos los alumnos contarán exactamente con el mismo plan de estudios y profesorado, “si bien los no comulgantes deberán asistir a clase portando un tocado de fieltro en forma de orejas de burro”, ha puntualizado el cardenal prelado.